Me encantó oírte, verte, olerte y tocarte!
sólo faltó un sentido para todo sentido
... saborearte
a veces no se si soy un caballero o un cobarde...
pues como el flautista de la historia aquella,
esos labios me llamaban a la muerte.
pero estoy vivo... sin vivirlos hoy, sin sentirlos hoy...
el resto bien - no importa -
saborearlos de pronto habría valido la pena ... de muerte
L.E.
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